Cross des écoles: la juventud unida en una gran fiesta deportiva
El Cross des écoles reúne desde hace casi 20 años a centenares de alumnos, desde preescolar hasta secundaria.

Cada año, al final del curso escolar, un gran revuelo se apodera de la ciudad. Lejos de ser una simple competición deportiva, el Cross des écoles es una institución local.
Este evento, esperado por todas las familias, celebra la superación personal y la cohesión de la comunidad educativa.
Participación masiva
Su éxito radica en su carácter unificador e inclusivo, logrando reunir a la casi totalidad de los jóvenes escolarizados del municipio. Desde los más pequeños hasta los preadolescentes, todos se calzan sus zapatillas deportivas.
En las líneas de salida, se encuentran los alumnos de las dos escuelas infantiles (Moulin Vieux y Oswald), donde las secciones medianas y grandes se inician en los placeres de la carrera colectiva.
Les siguen los escolares de los dos centros de primaria (Jean Jaurès y Antoine Bussone), cuyas clases, desde CP hasta CM2, se alinean en recorridos con distancias progresivas.
Por último, los alumnos de 6º del colegio François de Leusse integran esta carrera en el marco de su programa de Educación Física y Deportiva (EPS).
Para los pequeños, se trata de un despertar lúdico al esfuerzo, en circuitos cortos donde lo importante es cruzar la línea de meta bajo los aplausos de los padres y profesores. Para los más grandes, se instala un espíritu de competición, buscando cada uno dar lo mejor de sí mismo para batir su récord o, por qué no, subir al podio.
Una organización rigurosa
Un encuentro de este tipo, que moviliza a centenares de niños, no se improvisa. Su seguridad recae en el compromiso del Service des Sports del ayuntamiento. Los agentes despliegan una logística milimétrica, asegurando el trazado y la seguridad de los recorridos, la gestión de las salidas para cada categoría de edad, así como la animación del evento.
Esta organización, fruto de la sinergia entre los servicios municipales, las direcciones de los centros, los equipos docentes y las asociaciones de madres y padres de alumnos, garantiza el éxito de esta gran fiesta.
Solidaridad y superación
Aunque el cross es un desafío atlético, su alcance pedagógico es fundamental. Previamente, los profesores preparan a los alumnos en clase, trabajando la resistencia, la gestión del esfuerzo y la perseverancia.
El día de la carrera, estos valores adquieren todo su sentido. El espíritu de competición deja paso a una inmensa solidaridad, como lo demuestran esas escenas emotivas en las que los corredores más rápidos vuelven sobre sus pasos para animar y acompañar hasta la meta a sus compañeros en dificultades.
Al final de la prueba, se reconoce cada esfuerzo. Ya hayan terminado en el podio o completado su recorrido, los niños se marchan con una medalla, símbolo de su participación y de su coraje.
Artículo de la edición impresa de La Gazette du Var