La industria automotriz europea en peligro
En France, desde los años 80, la desaparición progresiva de grandes sectores industriales se repite. La apertura del mercado europeo a tecnologías no controladas ha debilitado al sector hexagonal. Las normas ambientales, demasiado ambiciosas, han generado costes importantes y debilitado la competitividad industrial.
La transición hacia el vehículo eléctrico, llevada a cabo de forma precipitada, se ha traducido en una destrucción de empleo. También ha generado una mayor dependencia de las baterías extranjeras, a falta de inversiones en un sector europeo. Las políticas de apoyo a la compra han beneficiado a actores externos, en detrimento de la industria local.
Las decisiones políticas agravarán la situación, con la consiguiente pérdida significativa de empleos y una pauperización de la población.
Los productores instalados fuera de Europe continúan su desarrollo sin sufrir las restricciones ambientales. Esto acentúa la fragilidad del sector industrial europeo. El Chancelier d'Allemagne se dirigió a Bruxelles para pedir el abandono del plazo de 2035 para los motores térmicos. Ahora defiende esta tecnología frente al auge de los eléctricos.
La competencia china y los desafíos alemanes
La caída de las ventas de coches alemanes preocupa. Las marcas chinas dominan el mercado de los eléctricos, relegando a los fabricantes occidentales a un segundo plano. El segmento térmico sigue siendo muy apreciado por una clientela de mayor edad. Chine compite con Allemagne en su propio territorio y en Chine.
Los aranceles aduaneros estadounidenses afectan a las exportaciones alemanas, lo que provoca importantes pérdidas financieras. El sector del automóvil alemán, primer empleador privado del país, está debilitado. Varios proveedores y fabricantes anuncian recortes masivos de empleo.
El futuro incierto del sector
Según un informe, se perdieron 50.000 empleos el año pasado y la situación podría empeorar en 2025. La Union européenne ha fijado para 2035 el plazo para los vehículos «cero emisiones». Aunque France apoya este plazo, aboga por una aplicación flexible. El objetivo es preservar la competitividad del sector de la automoción.
France reafirma su ambición de convertirse en una nación líder del vehículo eléctrico. ¿Pero a qué precio para el empleo?
Bernard Bertucco Van Damme