06/08/2026
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El editorial

El escrutinio municipal dominado por los desafíos de proximidad

Edición nº257 · Publicada el 23 de marzo de 2026

La proximidad ante todo

Antes de las elecciones municipales, un barómetro OpinionWay–SFIL trazó un retrato detallado de la percepción de los electores sobre la gestión de su municipio. A pesar de un contexto nacional e internacional tenso, los ciudadanos mantienen una alta confianza en sus representantes locales. Sin embargo, muestran una mayor vigilancia sobre las cuestiones presupuestarias y fiscales, que se anunciaban determinantes en las urnas.

Los desafíos locales dominan

La encuesta confirmó el predominio de las consideraciones locales en la elección de los votantes. Lejos de las divisiones políticas nacionales, el escrutinio municipal siguió siendo un voto de proximidad. Así, el 74 % de los encuestados afirmaba que su decisión estaba guiada por los desafíos específicos de su municipio, una cifra que aumenta en las localidades de menos de 20 000 habitantes.

Esta tendencia se reflejó en los criterios de voto: el programa municipal se situaba muy a la cabeza (52 %), seguido del balance del alcalde saliente (22 %) y de su personalidad (14 %). La etiqueta política solo representaba un factor decisivo para el 11 % de las personas encuestadas. Esta jerarquía demostraba que la política local se percibe como un espacio donde los proyectos concretos y la confianza personal priman sobre las afiliaciones partidistas.

Lejos de las divisiones políticas nacionales, el escrutinio municipal siguió siendo un voto de proximidad.

La delicada ecuación fiscal y de los servicios

Si bien se cuenta con la confianza, la vigilancia seguía siendo necesaria en un punto especialmente sensible: los impuestos locales. Para el 43 % de los electores, este tema era un desafío importante que influyó notablemente en su voto. Esta preocupación era aún más acusada en los municipios de menos de 20 000 habitantes, donde el 46 % de los electores la consideraba determinante. Las tasas más vigiladas eran el impuesto sobre bienes inmuebles, la tasa de vivienda sobre segundas residencias y la tasa de recogida de basuras domésticas. Los candidatos debían convencer de su capacidad para mantener servicios públicos de calidad sin aumentar la presión fiscal sobre los hogares.

La encuesta sacó a la luz una contradicción importante en el seno del electorado, situando a los representantes locales en una posición delicada. En efecto, el 65 % de los electores consideraba que los municipios debían participar en el esfuerzo nacional de reducción del déficit público disminuyendo sus gastos. Sin embargo, esta expectativa chocaba con una exigencia igual de fuerte de mantenimiento, e incluso de mejora, de los servicios públicos de proximidad (seguridad, limpieza, medio ambiente, etc.).

Por su parte, los alcaldes no cesan de denunciar una autonomía financiera que se reduce «como la piel de zapa» tras más de quince años de transferencias de cargas y pérdidas de ingresos no compensadas. A su pesar, se encuentran en un papel de equilibristas, atrapados entre expectativas ciudadanas contradictorias, restricciones presupuestarias crecientes y una presión del Estado para controlar los gastos.

Bernard Bertucco Van Damme