06/08/2026
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El editorial

France carece de competencias, no de proyectos industriales

Edición nº261 · Publicada el 15 de mayo de 2026

Por Marc Giraud

France no sufre por la falta de proyectos, sino por una profunda erosión de su tejido industrial. Lo que es aún más grave, las competencias humanas que lo sustentan se están volviendo escasas.

Una visión errónea de la reindustrialización

Emmanuel Macron afirmó: «Nada justifica que seamos una nación que sabe reconstruir Notre-Dame-de-Paris en cinco años y que a veces tarda más de cinco años en realizar un proyecto industrial o un gallinero». Esta declaración resume una visión errónea, reduciendo el colosal desafío de la reindustrialización a una simple cuestión de plazos administrativos.

Comparar la reconstrucción de un monumento emblemático, por compleja que sea, con el renacimiento de un ecosistema productivo es un error fundamental. Una obra tiene un inicio y un final. Una industria, en cambio, es un organismo vivo que innova, produce y compite en los mercados de forma continua.

Pensar que basta con aplicar el «método Notre-Dame» acelerando los trámites equivale a ignorar la raíz del problema: France no solo ha perdido tiempo, ha perdido su saber hacer.

La pérdida del saber hacer, el corazón del problema

No se puede decretar la creación de «catedrales industriales» olvidando que, durante treinta años, el país ha cerrado fábricas, desmantelado talleres y abandonado centros de investigación. Las disciplinas técnicas se han vaciado.

La hemorragia de talentos ha dejado cicatrices profundas. Las proclamas políticas no bastarán para reemplazar a miles de ingenieros, técnicos y obreros altamente cualificados que se han marchado o que no han sido formados.

El tríptico esencial de la industria

Una industria no se reduce a un eslogan político o a una cinta inaugural cortada ante las cámaras. Se basa en un tríptico esencial e interdependiente: innovar, fabricar y vender. Cada una de estas etapas exige un ecosistema robusto que France ha dejado debilitarse.

La innovación requiere años de investigación y saber hacer acumulado. La fabricación requiere maquinaria eficiente, cadenas de suministro fiables y operarios capacitados. La venta, por último, supone una estrategia comercial agresiva y una competitividad real.

Este tríptico no puede funcionar sin las competencias humanas que son su motor. Sin embargo, este es el eslabón esencial que falta hoy en día. Este profundo desconocimiento conduce a políticas que tratan los síntomas, como la lentitud administrativa, sin abordar nunca la enfermedad: la desaparición del tejido de competencias.

Mientras quienes deciden sigan confundiendo una obra excepcional con la complejidad de un ecosistema industrial vivo, la reindustrialización corre el riesgo de seguir siendo una ambición discursiva en lugar de una realidad económica tangible y duradera para el país.

Bernard Bertucco Van Damme