06/08/2026
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El editorial

El esfuerzo de guerra es el sacrificio de la France del día a día

Edición nº265 · Publicada el 20 de julio de 2026

A juzgar por el gobierno, France estaría en una nueva era: la del esfuerzo de guerra. Los discursos alarmistas se multiplican, los anuncios de rearme se suceden, los miles de millones se acumulan. La amenaza rusa es el argumento último que justifica una reorientación masiva del dinero público hacia la industria de defensa.

Pero detrás de esta retórica marcial se esconde una realidad más inquietante: la de un país que abandona sus prioridades en beneficio de una lógica de militarización cuyo precio pagarán los Français.

Servicios públicos sacrificados

Porque el dinero no aparece de milagro. Cada mil millones dedicados al armamento son mil millones que faltan en otra parte. En los hospitales cuyas urgencias cierran por falta de personal. En las escuelas donde los docentes denuncian desde hace años la degradación de las condiciones de aprendizaje. En los transportes públicos, en las infraestructuras viales, en la red ferroviaria, en la vivienda social y en la renovación de los territorios abandonados.

Mientras el ejecutivo habla de tanques, de municiones y de producción industrial militar, la France del día a día se desmorona. Millones de ciudadanos constatan la degradación de los servicios públicos que financian con sus impuestos. Las carreteras se deterioran, los trenes acumulan retrasos, los centros de las ciudades se desertifican, la limpieza urbana retrocede en numerosos municipios y el acceso a la salud es una carrera de obstáculos.

Una contradicción financiera

Sin embargo, el gobierno persiste. Habría que aceptar estos sacrificios en nombre de un peligro presentado como inminente. Habría que aceptar que la deuda explote, que los gastos sociales se compriman y que la inversión pública se posponga para financiar un rearme cuyas consecuencias económicas nadie mide.

Esta huida hacia adelante ocurre en el momento mismo en que la situación financiera del país se encuentra entre las más preocupantes de su historia reciente. La deuda pública alcanza máximos, los déficits se profundizan y las perspectivas de crecimiento siguen siendo frágiles. A pesar de ello, los responsables políticos, que explican desde hace años que ya no hay dinero para las pensiones, los hospitales o las entidades locales, encuentran decenas de miles de millones cuando se trata de armamento.

Una desconfianza creciente

¿Cómo pedir esfuerzos a los Français al mismo tiempo que se realizan gastos militares cada vez más importantes? ¿Cómo explicar a una familia que tiene dificultades para alojarse, calentarse o desplazarse que la prioridad nacional debe ser la producción de obuses?

Más preocupante aún, algunos planean movilizar el ahorro popular para apoyar a la industria de defensa. El Livret A, destinado históricamente a la financiación de la vivienda social y del interés general, podría convertirse en una herramienta al servicio del complejo militar-industrial. Una evolución simbólica de un cambio profundo de modelo: el dinero de los ciudadanos ya no serviría para construir viviendas o equipamientos públicos, sino para alimentar una economía de guerra.

Bernard Bertucco Van Damme