16/08/2026
La gazettedu Var
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El editorial

Pobreza récord y tiempo de trabajo a la baja, el modelo francés se agota

Edición nº267 · Publicada el 17 de agosto de 2026

La inquietud social se instala en el paisaje francés. Según el último barómetro Ipsos/BVA para La Tribune Dimanche, el poder adquisitivo sigue siendo la principal preocupación para el 47 % de los ciudadanos, seguido de cerca por el futuro del sistema social (39 %).

Aunque las preocupaciones medioambientales experimentan un aumento espectacular (+12 puntos, hasta el 32 %), no ocultan una realidad económica y social cada vez más patente: Francia se enfrenta a un aumento continuo de la pobreza.

Un nivel de pobreza en máximos

Los datos publicados por el Institut national de la statistique et des études économiques (INSEE) han cuantificado este malestar. La tasa de pobreza en Francia ha alcanzado su nivel más alto desde 1996. En total, 9,8 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza, fijado en 1 337€ mensuales.

Aunque el instituto señala una ligera progresión de los ingresos para los más modestos (+1,7 %), este aumento sigue siendo insuficiente para compensar la inflación de los últimos años y el desgaste general del mercado laboral.

El modelo redistributivo francés, aunque actúa como amortiguador, parece estar llegando a sus límites, manteniendo una forma de estancamiento donde la supervivencia económica prevalece sobre el ascenso social.

La cuestión del tiempo de trabajo

En el centro de este mecanismo económico encallado se encuentra la cuestión del tiempo de trabajo. Un estudio de la agencia europea Eurofound pone de relieve el desfase persistente entre Francia y sus vecinos.

Con una jornada legal de 35 horas, Francia se distingue de la mayoría de los países europeos que se alinean en una base de 40 horas. Este bajo tiempo de trabajo se traduce en una menor producción, contribuyendo a un empobrecimiento colectivo que debilita el conjunto del modelo social.

Un eco en el ámbito político

Esta convergencia de dificultades económicas y sociales encuentra eco en el ámbito político. Las últimas encuestas de opinión muestran una recomposición en la que las figuras del Rassemblement National salen beneficiadas.

Marine Le Pen (34 %) y Jordan Bardella (33 %) encabezan las personalidades cuya eventual elección satisfaría a la mayoría de los franceses.

Este dominio se explica menos por una adhesión masiva a su programa que por una duda generalizada hacia las demás fuerzas políticas, consideradas incapaces de aportar respuestas concretas. Francia parece haber entrado en una zona de turbulencias donde todos los indicadores apuntan a la misma conclusión: el país no trabaja lo suficiente para financiar su modelo, y le cuesta cada vez más proteger a los más vulnerables.

Un cansancio colectivo

Detrás de las cifras se lee un cansancio colectivo. El de una sociedad que ve aumentar la pobreza a pesar de un alto nivel de recaudación fiscal y de unos debates políticos que parecen desconectados de las realidades.

La cuestión crucial ya no es saber si Francia debe trabajar más, sino cuánto tiempo más podrá su modelo económico y social soportar no hacerlo.

Bernard BERTUCCO VAN DAMME