Marion Cros, una farmacéutica en el centro de la tormenta
A sus 35 años, Marion Cros encarna una generación de farmacéuticos decididos a defender un oficio en plena mutación, sin perder de vista el lado humano.

MUTACIONES Al frente de la pharmacie Cros (10 avenue du 15ème Corps), conjuga rigor, escucha y compromiso en un contexto local y nacional cada vez más tenso.

Vice-tesorera de la CPTS (Communauté Professionnelle Territoriale de Santé), implicada en la futura maison de santé local, Marion lucha a diario para que la cercanía y la calidad del servicio sigan siendo la norma. TRAYECTORIA ATÍPICA Doctorada en farmacia, completó su formación en una escuela de negocios antes de trabajar en la industria farmacéutica en Paris. Rápidamente, la necesidad de recuperar el sentido y el vínculo la impulsó a volver al terreno: «Me encanta ser comerciante, pero lo que extrañaba era el contacto humano.
Sentí una verdadera necesidad de reconectar con la gente, de volver a los orígenes».
A falta de medios, recorre todo el Var y los Alpes-Maritimes en busca de una farmacia accesible, analiza las cifras y compra una de las oficinas de farmacia más antiguas de Hyères: «La ciudad es magnífica pero carece de dinamismo comercial. El acceso a los aparcamientos, a pesar de la gratuidad de la primera hora, sigue siendo complicado. A los comercios del barrio les cuesta atraer gente y encuentro que el centro de la ciudad carece de atractivo para los jóvenes».
Para la joven farmacéutica, la oficina de farmacia sigue siendo un referente de proximidad, un confidente, un profesional de la salud en quien se confía. Insiste en la importancia del servicio y de la sonrisa: «Las consultas con el médico de cabecera son más expeditivas, por falta de tiempo y sobrecarga de trabajo. Ellos también pasan por dificultades.
Aquí, la gente encuentra escucha, continuidad, un acompañamiento personalizado. Sabemos si el perro está enfermo, si los niños cursan tales o cuales estudios. Hay una verdadera complicidad, sobre todo entre los más mayores, que no cambiarían de farmacia por nada del mundo.
Una persona viene porque está enferma. Debe irse con los medicamentos correctos, en el lugar correcto, en el momento correcto, y sobre todo con una sonrisa. Es mi prioridad».

La profesión evoluciona rápido. La farmacia debe adaptarse a las nuevas misiones (vacunación, test de antígenos, prescripciones para anginas y cistitis, acompañamiento personalizado): «Algunas tareas aportan un apoyo financiero bienvenido, otras aumentan la carga de trabajo. Las prescripciones para las anginas son un extra, pero a veces haría falta contratar a una persona más.
Sin olvidar a nuestros equipos, que realizan un trabajo extraordinario a diario para hacer frente a todos estos cambios».
Frente al desierto médico, Marion ha invertido en una cabine de téléconsultation, a pesar de una rentabilidad limitada: «Es esencial para ayudar a los pacientes cuando no hay ningún médico disponible. No es rentable, pero es un verdadero servicio prestado a la población.
Perdemos la mayor parte de nuestros días buscando un producto. Los pacientes van de farmacia en farmacia, es agotador para todos. Algunos renuncian a su tratamiento, lo que puede tener consecuencias graves. En los casos más graves, algunos acaban en el hospital por falta de tratamiento».
Y las dificultades económicas y el contexto social complican la gestión: «Las farmacias de centro de la ciudad tienen que luchar para sobrevivir. Hemos perdido varios puntos de margen en 4 años, lo que debilita nuestro sistema económico. ¡Se acabó el eldorado!
Desde la crisis sanitaria, hay una volatilidad increíble. La gente busca sentido, pero también hay una pérdida de referentes. La relación con el trabajo ha cambiado, a veces es difícil encontrar o mantener colaboradores».
La preocupación es máxima desde la decisión de la Sécurité sociale de reducir los descuentos en los genéricos, sin concertar con la profesión: «Esto va a debilitar a miles de farmacias. Tememos 6.000 cierres y despidos masivos. Pedimos ser respetados, considerados, apoyados.
Hemos estado en primera línea durante la crisis sanitaria, ya va siendo hora de reconocer nuestro papel y de dejar de hacer recaer siempre los recortes sobre los farmacéuticos». Ante esta situación, la profesión prepara jornadas de huelga, tanto de día como de noche, y hace un llamamiento a la movilización de los representantes políticos locales y nacionales.
INNOVACIÓN Y ADAPTACIÓN Sin embargo, Marion mira hacia el futuro con lucidez y pragmatismo. Cree en una farmacia cada vez más conectada, con una mejor coordinación entre profesionales de la salud: «La inteligencia artificial ya está transformando nuestra práctica. Utilizo la IA para verificar interacciones medicamentosas, redactar cartas, ganar tiempo a diario.
La IA va a revolucionar la profesión, pero habrá que vigilar que se preserve el lado humano, la relación, la escucha».
Para ella, la farmacia del mañana deberá conjugar eficacia, modernidad y calidez humana: «Curar no es solo entregar un medicamento. Es escuchar, apoyar, iluminar. Necesitamos referentes humanos, arraigados en lo real».
Asimismo, la joven lanza un llamamiento: «Hay que apoyar a las farmacias de centro de la ciudad, esos comercios de salud esenciales para el equilibrio social, psicológico y médico de la población. No pedimos cobrar de más, sino al menos ser respetados y considerados. Nuestro sistema de salud es envidiado en el mundo entero, hay que preservarlo, cuidarlo y utilizarlo con conciencia.
No es gratis, está financiado por la colectividad».
Fotos Philippe OLIVIER.