27/07/2026

Marion Cros: «Si nuestros márgenes se hunden, algunas farmacias ya frágiles podrían cerrar»

A sus 35 años, Marion Cros encarna una nueva generación de farmacéuticos decididos a defender un oficio en mutación, sin perder de vista el lado humano.

RGPor Rédaction Gazette du VarPeriodista 16 de septiembre de 2025 Lectura: 3 min
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Al frente de la pharmacie Cros (10 avenue du 15ème Corps), conjuga rigor, escucha y compromiso en un contexto local y nacional cada vez más tenso.

Vice-tesorera de la CPTS (Communauté Professionnelle Territoriale de Santé), implicada en la futura casa de salud local, Marion lucha a diario para que la cercanía y la calidad del servicio sigan siendo la norma.

Responde a las preguntas de La Gazette du Var.

¿Constata cada vez más precariedad entre las personas mayores? ¿Empeorará la situación con el aumento del copago/participación fija a 2 €? Marion CROS.

Sí, lamentablemente.

Ya tenemos personas mayores que nos dicen que tienen que elegir entre ciertas compras cotidianas y sus medicamentos.

Con la duplicación del copago, el riesgo es que algunos renuncien a tratamientos que, sin embargo, son esenciales, por falta de medios.

Es preocupante.

Sin embargo, las personas mayores, sobre quienes también recae esta culpabilización, necesitan realmente estos medicamentos y los van a pagar más caros.

¿Es la doble condena?

MC.

Exactamente.

Por un lado, se les dice que deben cuidarse, seguir escrupulosamente sus tratamientos, y por el otro, se les pide cada vez más a menudo un copago porque la mutua no lo reembolsa todo; en algunos casos, estábamos acostumbrados a no tener que pagar nada.

A menudo se vive como una injusticia, sobre todo para pacientes que no tienen la opción de elegir estar enfermos.

Sin embargo, nuestros vecinos europeos pagan mucho más que nosotros por receta.

¿Teme que estos cambios, como el tener que cobrar el copago, generen tensiones con los pacientes en la oficina de farmacia?

MC.

Lo tememos.

Porque nosotros, los farmacéuticos, somos el último eslabón de la cadena, el que una vez más tendrá que explicar decisiones demasiado repentinas para los pacientes.

No somos nosotros quienes tomamos estas medidas, pero vamos a tener que anunciarlas y aplicarlas.

Algunos pacientes corren el riesgo de expresarnos su enfado, cuando en realidad compartimos sus preocupaciones.

La gente se siente abandonada por el sistema de salud.

¿Qué casos ve en sus oficinas de farmacia?

MC.

Muy a menudo, los pacientes nos confiesan que ya no consiguen cita con su médico a tiempo, o que tienen que esperar varios meses para ver a un especialista.

Algunos ya solo tienen la farmacia como punto de contacto regular con un profesional de la salud.

Nos convertimos un poco en el refugio, pero vemos cómo crece su sentimiento de abandono.

En cuanto al copago que se va a generalizar, ¿cobrar estas tasas le supondrá una carga administrativa adicional?

MC.

Por supuesto.

Esto representa un tiempo de gestión adicional, explicaciones que dar a los pacientes, a veces malentendidos que resolver.

Y este tiempo no lo pasamos con los pacientes ofreciendo asesoramiento o prevención.

Es una carga más que se añade a un día a día ya de por sí pesado.

El gobierno quiere reducir los descuentos de los que se benefician por parte de los laboratorios en los genéricos.

¿Tendrá esto una repercusión en los precios para los pacientes? MC.

Indirectamente, sí.

Si nuestros márgenes se hunden, algunas farmacias ya frágiles podrían cerrar.

Ahora bien, si una farmacia cierra, son pacientes que se quedan sin un acceso rápido a sus medicamentos.

Es sobre todo un problema de acceso a la atención médica y de supervivencia de la profesión.

Ante esta situación, ¿cuáles son sus reivindicaciones?

¿Hablamos entonces de la supervivencia de la profesión?

MC.

Pedimos ante todo poder seguir ejerciendo nuestra profesión correctamente: estar al servicio de los pacientes, acompañarlos y garantizar la seguridad de sus tratamientos.

Para ello, se necesitan condiciones económicas viables; de lo contrario, muchas farmacias desaparecerán, sobre todo en las zonas rurales.

No es solo la supervivencia de la profesión lo que está en juego, es el acceso a la atención médica para millones de franceses.