Un verano en el corazón de Hyères con la UDH
Este verano, la Union des Hyérois (UDH) recorrió la ciudad como quien hojea un libro de imágenes vivas: barrios animados, plazas llenas de luz...

En cada página, los mismos rostros generosos: los de los voluntarios. Son ellos quienes, sin escatimar horas, preservan el patrimonio vivo, mantienen el vínculo social y hacen vibrar la ciudad. «Detrás de cada plato compartido y de cada guinguette, hay mujeres y hombres comprometidos. Este compromiso no es solo festivo: es profundamente ciudadano. Afirma que la ciudad no pertenece a la indiferencia sino a quienes se arremangan para hacerla vivir», relata François Cornileau.
ALMA VIVA DE HYÈRES

En Notre-Dame de Consolation, el CIL de Costebelle sirvió un pistou con aroma a recuerdos. En la Place Rabaton, Amuse-toi vieux Hyères sirvió un aïoli radiante bajo un sol risueño. En la estación, la bouillabaisse de la Sainte-Madeleine transformó el barrio en un puerto mediterráneo. En Salins, en Giens, en l’Ayguade, en La Bayorre, en el puerto, en La Capte... en todas partes, la belleza de los lugares se mezclaba con los colores de las tradiciones. Bajo los pinos, a orillas de las salinas doradas o frente al mar, cada encuentro conllevaba la misma promesa: la de mantener viva el alma de Hyères. Presente en la ceremonia de la Libération des Borrels, Max Bauer, su compañero de lista, añade: «L'Union des Hyérois relanzará las grandes fiestas populares que tanto se extrañan: la fiesta nacional, la fiesta de la flor cortada y otras celebraciones unificadoras. Defenderemos nuestras tradiciones no como un folclore congelado, sino como una fuerza viva, un motor de atracción, una herramienta de cohesión. Hyères tiene la suerte de contar con habitantes que dan sin medida. Son nuestra mayor riqueza. Su compromiso es nuestra herencia y nuestra responsabilidad. Con ellos, construiremos una ciudad abierta, orgullosa de sus raíces, fuerte en su solidaridad y ambiciosa para su futuro».
Foto PRESSE AGENCE.