Un escaparate del saber hacer local
El 31 de agosto, la Foire à l’oignon, à l’ail et au boudin batió récords de asistencia.

Así, la historia de esta tradicional feria continúa escribiéndose, entre patrimonio, convivencia y gastronomía. Este año, atrajo a un público aún más numeroso que en ediciones anteriores, que acudió a descubrir, degustar y pasear entre los coloridos puestos. Junto a las inevitables cebollas, ajos y morcillas, los productores y artesanos locales ofrecían una amplia gama de productos de la tierra y de creaciones artesanales: mermeladas, miel, frutas y verduras, embutidos, joyas y accesorios.
En resumen, un escaparate del saber hacer local.
La mañana estuvo marcada por la bendición, seguida de la procesión del busto de Saint-Maur, portado en particular por Max Bauer, presidente de Allo Agri. Un momento de gran emoción, con la presencia de Hélène Arnaud Bill, alcaldesa de La Garde, y de Jean-Louis Masson, presidente del Département. Este último recordó la importancia histórica de este acontecimiento, cuya primera edición tuvo lugar en 1879: «¡Este año celebramos la 146.ª edición!
En aquella época, la feria era una cita crucial para los agricultores y comerciantes que venían a vender sus productos». De hecho, durante mucho tiempo fue un lugar privilegiado de intercambios comerciales en una época en la que los desplazamientos eran difíciles. Se podía encontrar ferretería, hojalatería, ropa, calzado, y los artesanos tradicionales (afilador, herrero, carpintero) ejercían allí su saber hacer.
La morcilla, convertida en emblema culinario del evento, debe su éxito a una receta nacida allí mismo. Como explica la alcaldesa, «la cebolla dulce gardéen, cultivada localmente, se conservaba mal. Un charcutero tuvo la idea de asociarla a la morcilla, adelantando incluso la matanza del cerdo para la fiesta.
¡Así nació la tradición: morcilla, cebollas, patatas, el plato imprescindible de la feria!
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Foto PRESSE AGENCE.