Aumento de cánceres: el estilo de vida influye más que los pesticidas
A pesar de la bajada de pesticidas, el cáncer se duplicó en France desde 1990, un aumento explicado por el envejecimiento y el estilo de vida.

La constatación resulta sorprendente y alimenta un prejuicio tenaz: mientras que el número de casos de cáncer en France pasó de unos 200 000 en 1990 a cerca de 400 000 hoy en día, el uso de productos fitosanitarios clasificados como cancerígenos experimentó, al mismo tiempo, una disminución muy marcada. «Este desajuste estadístico suele llevar a una conclusión apresurada, sugiriendo que las causas de esta explosión de la enfermedad deberían buscarse fuera de la agricultura. Sin embargo, un análisis más detallado de los datos revela una realidad mucho más compleja, en la que los factores demográficos y de comportamiento desempeñan un papel preponderante», advierte el sindicalista varois.
ENVEJECIMIENTO Y ESTILO DE VIDA

«Varios factores estructurales explican este aumento mecánico del número de cánceres. En primer lugar, la población francesa creció aproximadamente un 20 % desde 1990, incrementando el número de casos potenciales. En segundo lugar, y es un factor fundamental, la población ha envejecido. El número de personas mayores de 65 años pasó de 8 millones a casi 15 millones en este periodo. Ahora bien, el cáncer sigue siendo una patología estrechamente ligada a la edad, y su incidencia aumenta con la esperanza de vida», constata Max Bauer. En paralelo a estas evoluciones demográficas, los estilos de vida han cambiado. Si bien la disminución global del consumo de tabaco y alcohol constituye un avance en materia de salud pública, otra plaga ha cobrado una importancia considerable: la obesidad. Su prevalencia se ha triplicado, pasando del 6 % de la población en 1990 a cerca del 18 % hoy en día. La obesidad está reconocida como un factor de riesgo fundamental para numerosos tipos de cáncer. Aunque a menudo se señala a los productos fitosanitarios, la situación sanitaria de los agricultores, que son sin embargo los más expuestos, invita a matizar esta afirmación. Grandes estudios epidemiológicos, como la cohorte francesa AGRICAN (AGRIculture & CANcer), muestran que los agricultores presentan una incidencia de cáncer inferior en un 5 a 7 % a la de la población general, considerando todos los tipos de cáncer en su conjunto.
CIRCUITOS CORTOS
«Esta aparente paradoja se explica por un estilo de vida globalmente más saludable: menos tabaquismo, un menor índice de sobrepeso y una mayor actividad física. No obstante, es importante señalar que, aunque su riesgo global es menor, los agricultores están, por el contrario, sobreexpuestos a ciertos tipos de tumores específicos, los cuales son objeto de un seguimiento atento. Las agencias sanitarias confirman que no ha habido un aumento de la exposición global de la población a los residuos de pesticidas desde 1990», explica el sindicalista agrícola. «Ante este panorama, resulta evidente que las principales herramientas de prevención del cáncer se situúan más allá de la mera cuestión agrícola. La lucha contra el sedentarismo y la obesidad, la promoción de una alimentación sana y equilibrada y la limitación de los consumos de riesgo (alcohol, tabaco) constituyen las prioridades para invertir la tendencia. En lugar de centrar el debate público en la agricultura francesa, el desafío radica en una toma de conciencia colectiva e individual sobre el impacto de nuestros hábitos de vida en nuestra salud a largo plazo, priorizando, por ejemplo, los circuitos cortos y las producciones locales de calidad», concluye Max Bauer. •
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