27/07/2026

Hélène Arnaud-Bill: «El 8 de mayo de 1945 es una cicatriz en nuestra memoria colectiva»

El 8 de mayo, La Garde celebró la victoria sobre la Allemagne nazi, con Stéphane Rambaud, diputado de la 3ª circunscripción de Var, y Jean-Louis...

RGPor Rédaction Gazette du VarPeriodista 15 de junio de 2026 Lectura: 3 min
Hélène Arnaud-Bill : « Le 8 mai 1945, c’est une cicatrice dans notre mémoire collective »
Hélène Arnaud-Bill : « Le 8 mai 1945, c’est une cicatrice dans notre mémoire collective »© La Gazette du Var
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Ante los representantes elegidos, los miembros de los cuerpos constituidos, los excombatientes y los ciudadanos, el discurso pronunciado por Hélène Arnaud-Bill, la primera magistrada, durante la ceremonia resonó con fuerza ante las tensiones del mundo contemporáneo, transformando el homenaje histórico en un poderoso llamamiento a la conciencia colectiva.

Hélène Arnaud-Bill : « Le 8 mai 1945, c’est une cicatrice dans notre mémoire collective »

Lejos de ser una simple retrospectiva, la conmemoración subrayó la imperiosa necesidad de defender los valores republicanos frente al resurgimiento de las ideologías extremas. UNA CICATRIZ COLECTIVA La ceremonia recordó que el 8 de mayo de 1945 es mucho más que una fecha en los libros de historia, es «una cicatriz en nuestra memoria colectiva. Una cicatriz hecha de sangre, lágrimas, ruinas, pero también de coraje, resistencia y esperanza».

Hélène Arnaud-Bill, la primera magistrada, repasó las horas oscuras del colapso militar y político de France en seis semanas, la instauración del régimen colaboracionista de Vichy y la quiebra moral de una parte del país. Ante este descalabro, el llamamiento del 18 de junio del Général de Gaulle desde Londres fue presentado como el símbolo fundador de la France libre y del espíritu de Résistance que animaría la lucha por la liberación, desde Bir-Hakeim hasta las playas de Normandie y de Provence.

«NUNCA MÁS ALGO ASÍ», EL GÉNESIS DE LA EUROPE La victoria, lograda a costa de millones de vidas y atrocidades sin nombre, dio origen a una convicción fundacional: «nunca más algo así». Sobre las ruinas de este conflicto total pudo germinar el proyecto de una Europe unida. «Una Europe no de conquistas, sino de paz.

Una Europe donde las naciones, antes enemigas, eligieron el diálogo en lugar de la guerra, la cooperación en lugar de la destrucción», recordó, elogiando la visión de Robert Schumann como uno de los herederos más valiosos de 1945.

Hélène Arnaud-Bill : « Le 8 mai 1945, c’est une cicatrice dans notre mémoire collective »

Su discurso advirtió contra el olvido de los mecanismos ideológicos que condujeron a la catástrofe. La Segunda Guerra Mundial no fue solo un enfrentamiento militar, sino «la consecuencia de una deriva ideológica profunda, el paso de una nación ilustrada hacia una visión del mundo odiosa y deshumanizadora». Citando a la filósofa Hannah Arendt y su concepto de «banalización del mal», Hélène Arnaud-Bill insistió: «Los peores horreurs nacen a menudo de hombres ordinarios que renuncan a pensar y a cuestionarse».

Para ilustrar su argumento, se leyó en su totalidad el escalofriante testimonio del pastor Martin Niemöller, superviviente de los campos: «Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas, no dije nada, yo no era comunista. Cuando encerraron a los socialdemócratas, no dije nada, yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no dije nada, yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscarme, no quedaba nadie para protestar».

UN ECO EN LAS FRACTURAS DEL PRESENTE El mensaje estableció a continuación un paralelismo directo con el contexto actual, donde «la banalización se llama hoy normalización y desdiabolización». La historia se muestra implacable, insistió una vez más: «Cuando las naciones empiezan a odiarse, el trueno de la guerra nunca ruge lejos». Frente a estas amenazas, la conmemoración del 8 de mayo adquiere todo su sentido: el de un compromiso para alzarse contra la intolerancia y la violencia.

TRANSMITIR PARA NO OLVIDAR JAMÁS En conclusión, la primera magistrada hizo hincapié en la responsabilidad de cada ciudadano como heredero de esta historia: «Ser heredero no es solo recibir. También es transmitir. La Garde se inscribe en este proceso a través de su compromiso con el proyecto de las routes varoises de la liberté, llevado a cabo en colaboración con las asociaciones patrióticas y las jóvenes generaciones».

El homenaje rendido a quienes cayeron por la libertad se convirtió así en una promesa de futuro: la de construir, con lucidez y coraje, un porvenir digno de su lucha.

Fotos PRESSE AGENCE.