La Butinerie, un museo sensorial para reinventar la experiencia pedagógica
Los apicultores Laura y Rémi Boulet han abierto La Butinerie, un museo sensorial e interactivo sobre las abejas en Bormes-les-Mimosas.

En Bormes-les-Mimosas, en el barrio de l’Angueiroun, la pasión por la apicultura ha adquirido una nueva dimensión. Laura y Rémi Boulet, reconocidos criadores de abejas, han transformado su explotación, La Butinerie, añadiendo un moderno museo sensorial dedicado al fascinante mundo de las abejas.
La inauguración reunió a numerosas personalidades, lo que demuestra la importancia de la iniciativa. Entre los presentes se encontraban François Arizzi, el primer edil, concejales del municipio y de Le Lavandou, François de Canson, alcalde de La Londe-les-Maures y presidente del Comité régional de tourisme, y Christian Simon, consejero departamental.
Se acabaron los museos estáticos. La Butinerie quiere reinventar la experiencia pedagógica siguiendo un recorrido inmersivo diseñado para apasionar a pequeños y mayores.
RECORRIDO INMERSIVO
El museo ofrece una escenografía muy moderna. A través de vídeos, manipulaciones lúdicas y una impresionante colmena acristalada que permite observar a las abejas con total seguridad, los visitantes descubren los secretos de la fabricación de la miel, desde la flor hasta el envasado. El recorrido ha sido diseñado para ser a la vez lúdico e instructivo, tanto para niños como para adultos.
«Para mostrar la realidad de nuestro oficio con nuestras verdaderas herramientas profesionales. Desde la cría de nuestras princesas hasta el envasado de su miel, realizamos cada etapa nosotros mismos; con el mayor cuidado para ofrecer únicamente nuestras mieles francesas, procedentes de nuestra explotación».
Más allá de la fascinación por la abeja, Laura Boulet recuerda la realidad de un oficio exigente, profundamente afectado por las perturbaciones actuales. Insiste en la profesionalidad necesaria para garantizar un producto de calidad:
«Somos conscientes de que la calidad de nuestra miel es el reflejo de la calidad de nuestro trabajo. El respeto de las normas sanitarias y de las buenas prácticas apícolas es esencial».
Instalados en el pueblo desde 2015, los apicultores han tenido que hacer frente a las consecuencias del cambio climático.
«La luna de miel ha sido corta. Las estaciones se suceden y no se parecen. Los fenómenos climáticos extremos se vuelven recurrentes: sequía, heladas tardías, invierno demasiado suave o primavera lluviosa… La naturaleza cambia. Esta nueva realidad ha obligado a la explotación a adaptarse. Para seguir floraciones cada vez más cambiantes, como la de la lavanda que sube hacia el norte, hemos adquirido una nueva sala de extracción de miel en el centro de Francia. Rémi, como un «pastor de abejas», gestiona ahora las colmenas del Sur y del Centro, un trabajo más intenso para seguir ejerciendo el oficio que tanto les importa».
CENTINELA
Para la pareja Boulet, la abeja es mucho más que un simple insecto productor de miel, ya que es un centinela del medio ambiente, sensible a la contaminación y a los tratamientos nocivos.
«Presentes en la Tierra desde hace millones de años, las abejas siempre han sabido evolucionar y adaptarse. Pero hoy constatamos muy claramente, a nuestra escala, su declive. Frente a las crecientes amenazas que representan el avispón asiático, el parásito varroa y las condiciones climáticas imprevisibles, su compromiso es aún más fuerte. Ser apicultor, para ellos, es un oficio que tiene sentido y que les da la energía para superar los desafíos».
La Butinerie acoge al público para una inmersión en el corazón de su pasión. El recorrido lúdico e interactivo es una experiencia multisensorial durante la cual los visitantes pueden ver, tocar, oler y saborear. También se organizan visitas para grupos escolares.
Una explotación familiar galardonada en múltiples ocasiones
La historia de La Butinerie es un asunto familiar, transmitido de padres a hijos desde 1987. Hoy en día, la explotación se extiende desde el Var hasta el Berry, pasando por el Massif Central.
Esta trashumancia les permite ofrecer una gran variedad de mieles, reflejando la riqueza de las tierras francesas: mieles de maquia, de garriga y de lavanda en el Sur, mieles más originales como la de trigo sarraceno o cilantro, o clásicos como la acacia y el castaño, cosechadas en el centro de Francia.
Su saber hacer es reconocido regularmente, como demuestran las numerosas medallas obtenidas cada año en el prestigioso Concours Général Agricole de Paris.
Información práctica
Miellerie La Butinerie, chemin de l’Angueiroun. Bormes-les-Mimosas. 06 41 76 54 30.
La sala de extracción de miel está abierta de martes a sábado de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00 (cerrada el jueves por la mañana).


Artículo procedente de la edición impresa de La Gazette du Var