Francine Brochot: «Se pasa una página, pero el libro no se cierra»
Durante su partida del ayuntamiento el 2 de febrero de 2016, Francine Brochot rememoró una vida de comunicación y casi ocho años al servicio del alcalde.

Con una emoción palpable, Francine Brochot, figura conocida de la vida local, tomó la palabra el 2 de febrero de 2016 para marcar su partida del gabinete del alcalde de Le Lavandou, Gil Bernardi. Ante representantes electos, agentes municipales y amigos, pronunció un discurso que repasaba una rica trayectoria, a la vez que se proyectaba hacia el futuro, negándose a considerar esta etapa como un final.
«La palabra jubilación no figura en mi vocabulario y, además, que se pase una página no significa que el libro se cierre. Esto forma parte sencillamente de los episodios de la vida y de otro capítulo», declaró de entrada.
De Paris a la Provenza, una vida de comunicación
Antes de convertirse en una personalidad del litoral del Var, Francine Brochot forjó su experiencia en la capital. Su carrera, enteramente dedicada a la comunicación, la llevó a navegar en esferas tan variadas como el tejido asociativo a escala nacional e internacional, el sector audiovisual, o incluso las representaciones de Francia en festivales de cine en el extranjero. También frecuentó los ámbitos político y ministerial, así como el medio artístico, al lado de su esposo Gérard.
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Fue en 1981, en un contexto de cambio político nacional, cuando la pareja eligió instalarse en la Provenza, decantándose por el sector de Bormes-les-Mimosas y de Le Lavandou. Una elección guiada, en aquel momento, por dos influyentes representantes electos del Var.
El arraigo local a través del periodismo
La integración de Francine Brochot en el tejido local se concretó verdaderamente a finales de 1987, cuando se incorporó a la delegación del diario Var-Matin en Le Lavandou, en la calle Charles Cazin, junto a Jean-Ciano.
«Esta corresponsalía local me permitió conocer su mundo asociativo, conocer a muchas familias y, de este modo, integrarnos en la vida bormeo-lavanduresa, pero también del Var, gracias al inicio de una amistad con Yann Piat», recordó, evocando el trágico destino de la diputada de la tercera circunscripción.
Fue también durante este período, en 1992, cuando conoció a Gil Bernardi, entonces en campaña electoral. Posteriormente, seguiría su labor como periodista durante sus dos primeros mandatos de alcalde.
Ocho años al servicio de Le Lavandou
La colaboración profesional comenzó durante el tercer mandato de Gil Bernardi, en abril de 2008, cuando Francine Brochot aceptó el puesto de colaboradora en su gabinete. Una función que desempeñó hasta febrero de 2016, al inicio del cuarto mandato del alcalde. Describió este período como una «colaboración [...] muy apreciada», elogiando la labor realizada con los cargos electos y el conjunto de los servicios municipales.
Dirigiéndose directamente a los agentes, empleó una metáfora marina para destacar su papel esencial en la buena marcha de la colectividad.
«Si tienen un alcalde que empuña bien el timón como un verdadero marinero, sobre todo en medio de fuertes tormentas, es también gracias a ustedes, en cualquier nivel en que se encuentren, que el navío se mantiene firme para no hacer agua», insistió, alentándoles a continuar su misión en nombre de los contribuyentes.
Un futuro abierto y un compromiso mantenido
Lejos de cerrar su vida activa, Francine Brochot anunció que se concedería un tiempo de reflexión para un nuevo capítulo profesional, al tiempo que confirmaba su apego inquebrantable a la vida local. Aseguró, en particular, su continuo apoyo al comité de hermanamiento Le Lavandou-Kronberg, presidido por Gérard Brochot. Tras agradecer calurosamente a su familia su constante apoyo, concluyó su intervención con una promesa.
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«¡Los abrazo a todos y les digo... Hasta muy pronto, pues esto no es más que un hasta luego!».
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