El homenaje de Gil Bernardi a Francine Brochot, su «pluma insustituible»
Retrospectiva del discurso pronunciado el 2 de febrero de 2016 por el alcalde Gil Bernardi con motivo de la jubilación de su jefa de gabinete.

El 2 de febrero de 2016, se pasaba página en el ayuntamiento de Le Lavandou. Gil Bernardi, entonces alcalde del municipio, rendía un homenaje público y particularmente personal a Francine Brochot, su más cercana colaboradora, con motivo de su jubilación oficial. Este discurso, impregnado de emoción y respeto, puso de relieve una relación profesional y humana fuera de lo común, forjada a lo largo de los años al servicio de la ciudad.
«Respeto, socorro, fidelidad y asistencia»
Desde las primeras palabras, Gil Bernardi subrayó la intensidad de los lazos que unen a un alcalde con su gabinete, evocando «un fragmento de vida, este tramo de existencia» donde «la comprensión se vuelve automática y lo tácito prevalece sobre lo explicativo». Para ilustrar la fuerza de esta colaboración con Francine Brochot, recurrió a una metáfora cuanto menos inesperada, la del matrimonio, citando el artículo 212 del Código Civil.
«los esposos se deben mutuamente respeto, socorro, fidelidad y asistencia».
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Con esta imagen, el alcalde saludó sobriamente, conociendo la reserva de su interlocutora, «el respeto en el compromiso, el socorro en la ayuda brindada, la fidelidad en la acción y la asistencia en lo cotidiano... y más allá».
La periodista al servicio de la comunicación
Más allá de la lealtad, el regidor quiso destacar el profesionalismo de Francine Brochot. Recordó su trayectoria inicial, la de una «periodista de talento de quien supo conservar la mirada y el análisis». Esta experiencia fue crucial en sus funciones de jefa de gabinete a cargo de la comunicación, un papel donde dominaba a la vez «el saber hacer y conoce el hacer saber».
Gil Bernardi saludó asimismo a «la mujer de relaciones, de amistades ministeriales, de conocimiento de la vida política y administrativa». El discurso evocó, con palabras veladas, las pruebas compartidas, esos «combates ganados cuando temíamos perderlos, los combates perdidos cuando acabábamos de vencer». Una confidencia que atestigua una trayectoria recorrida «codo con codo» y a menudo «coronada por el éxito».
Una mujer de compromiso y pasión
El retrato esbozado por el alcalde es el de una colaboradora de múltiples facetas, mucho más allá de su papel oficial. Describió a Francine Brochot como una «colaboradora de convicción y pasión», animada por «el sentido de la entrega y del compromiso».
Su profunda implicación en la vida local también fue elogiada. El representante electo recordó así su entrega al tejido asociativo, su apego a la cultura y su papel clave en el hermanamiento de la ciudad con el municipio alemán de Kronberg, del cual era una «incondicional».
«Un nuevo comienzo, no un adiós»
Lejos de un adiós, Gil Bernardi presentó esta jubilación como una nueva etapa.
«esta noche no es una partida, sino un nuevo comienzo, pues sé bien que tienes el deseo de seguir sirviendo y dando a los demás», afirmó.
Con una pizca de humor, deslizó unas palabras para su esposo, Gérard, advirtiéndole que no debía «alegrarse demasiado por adelantado de 'recuperarla' a tiempo completo. ¡Porque no será el caso!».
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Como conclusión de su homenaje, Gil Bernardi calificó la ayuda de su colaboradora de «valiosa... insustituible... y, por lo tanto, que no será reemplazada». Finalizó saludando su «pluma, que no es sino la proyección del espíritu», ofreciéndole simbólicamente una nueva pluma gemela de la suya, por la amistad forjada al escribir «a dos manos, como a dos espíritus». Un fuerte testimonio de gratitud por «esos millones de palabras» que marcaron la vida política de Le Lavandou.
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