Los Poilus han llevado el peso del destino de Francia
Con motivo de la ceremonia del 107.º aniversario del Armisticio de 1918, el 11 de noviembre, las autoridades civiles y militares se congregaron.

Los poilus no son simplemente esas siluetas fijas que a veces vemos en los libros, con casco y silenciosas. Eran rostros, voces, miradas fijas hacia el Este, hacia el hogar, hacia la paz. Conocieron el barro helado, el hambre tenaz, los bombardeos interminables, el frío lacerante, las noches de vigilia donde cada aliento podía ser el último. Pero también conocieron la camaradería más fuerte que el miedo, la risa que brota incluso en el fondo de las trincheras, el apoyo de una carta materna y la esperanza obstinada, indestructible, de volver a ver algún día su pueblo, sus hijos, su país en paz. Resistieron por Francia. Resistieron por nosotros. Y luego llegó este 11 de noviembre de 1918. A las 11 horas, las campanas sonaron en los pueblos de Francia. Los cañones se callaron. Una generación agotada, herida, pero en pie, comprendió entonces que lo impensable se detenía.








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Fotos de PRESSE AGENCE y Francine MARIE. EN LA VALETTE EN LA VALETTE EN LA VALETTE EN LE LAVANDOU EN LE PRADET EN LE PRADET EN HYÈRES EN BORMES-LES-MIMOSAS